Nunca tendré un corazón como el tuyo.Desde aquel día en que te vi
con esos ojos inmensos
como los truenos en una noche
cerrada, negra y solitaria,
lo supe...
Esa inmensidad te viene del corazón,
que palpita como un tambor,
necesario en la batalla
para conducirte hacia adelante,
es la marcha triunfal
de la vida que carga
con el sufrimiento de ser
la guía.
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