y la mía, otra vez, se tensa...
¡Tú eres tú y yo soy yo!
Eres fuerte como una isla:
eres golpeada sin descanso por la mar

y sigues a flote siempre igual,
y yo...
¡yo soy la mar que te golpea!
Sí, a veces, no entiendo nada
no comprendo el lenguaje de tus ojos,
intento creer que veo como tú ves
pero fracaso ahogado por mis emociones,
que en nervio fluyen en libertad...
Sí, quisiera sentir como tú sientes
y lo intento sin descanso
pero, si me fuera imposible por siempre
sentir como tú sientes
quizá, nos salvara en ese tiempo insensible...
¡el que tú sintieras como yo siento!
Pero, sin duda, irremediablemente
siempre tú serás tú, y yo...
¡yo nunca sabré quien soy!
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