
La hogaza de pan resplandeció
chispeante en la serena magia
de aquellas manos envejecidas
por un tiempo que ya palideció.
Y la desbordante mirada de la Luna:
chispeante en la serena magia
de aquellas manos envejecidas
por un tiempo que ya palideció.
Y la desbordante mirada de la Luna:
¡consuelo de un ayer que se nos fue!
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