como flor en primavera
se abría,

mostrando la verdad circular
de la vida.
La verdad circular
como fruto en verano
se consumía,
degustando la dulce miel
de la vida.
La dulce miel
como brisa en otoño
se esparcía
apresando el llanto último de la vida.
El llanto último
como fuego en invierno
se extinguía,
culminando la llama última de la vida.
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